Una aventura solidaria entre dunas
Recordaréis que hace algunas semanas os contamos que nos habíamos embarcado como patrocinadores en una aventura que nos hacía mucha ilusión: Joan, Pol y Álex se lanzaban al desierto de Marruecos a bordo de un Fiat Panda del 89, cargado hasta arriba de material escolar, ropa y recursos básicos destinados a aldeas remotas del sur del país. Nosotros pusimos el granito de arena desde el taller, fabricando varios componentes para que el coche aguantara lo que le venía encima.
Y vaya si aguantó. Más o menos.
La expedición ha sido un éxito, aunque como nos cuenta Joan, de los que no salen gratis: «Ha sido una aventura inolvidable, aunque más dura de lo que imaginábamos. El desierto pone a prueba cada detalle mecánico y la resistencia del equipo.»
En el plano solidario, los números hablan por sí solos: los participantes de la UniRaid repartieron más de 15 toneladas de material en los poblados más remotos de Marruecos. Ver el impacto sobre el terreno, según nos transmite Joan, fue sencillamente increíble.
En cuanto a las piezas que fabricamos, las gemelas de ballestas cortadas por láser cumplieron con creces su función: elevar la suspensión trasera y permitir al Panda superar dunas y zonas pedregosas con mayor seguridad. Sin ellas, el castigo sobre la mecánica habría sido mucho mayor. El portaequipajes, en cambio, tiene una historia con matices: funcionó perfectamente en el Marbella que también participaba en la expedición, pero en el Panda se perdió a mitad de camino. No por fallo de la pieza, que Joan se encarga de aclarar que era excelente, sino porque las barras del propio coche cedieron ante la dureza del terreno. Cosas del desierto.
Nos quedamos con el agradecimiento de Joan y el equipo, con las imágenes que nos han ido llegando desde allí, y con la satisfacción de haber formado parte, aunque sea desde la distancia, de algo que vale la pena.